Palabras de Bienvenida
Querida comunidad educativa:
Es una inmensa alegría verlos reunidos hoy aquí, bajo el cielo de nuestra querida Chía, para dar inicio a este nuevo ciclo escolar. Saludo con especial afecto a nuestros estimados docentes, al personal administrativo, a los padres de familia y, por supuesto, a ustedes, nuestros queridos estudiantes, quienes son el corazón de esta obra.
Al cruzar las puertas de esta institución, quiero que recuerden algo fundamental: esto es más que un colegio, es una Casa Salesiana. Y, como nos enseñó Don Bosco, una casa salesiana no es solo un lugar de ladrillos y libros; es un hogar donde reina el amor y el respeto. Aquí, cada uno de ustedes es importante, cada uno tiene un nombre y una historia que valoramos. En este patio y en estas aulas, el respeto no es una norma impuesta, sino la consecuencia natural de querernos y cuidarnos como familia.
A veces pensamos que la santidad es algo lejano, reservado para personas en los altares. Pero en nuestra espiritualidad salesiana, la santidad es algo mucho más cercano y hermoso: La santidad consiste en estar siempre alegres. Estamos llamados a ser santos haciendo bien lo que nos corresponde hacer cada día. No se necesita hacer milagros extraordinarios; basta con realizar nuestras tareas cotidianas con amor y dedicación. La santidad está en el saludo amable, en el juego limpio, en el estudio honesto y en la enseñanza apasionada.
Queridos Docentes: Ustedes tienen en sus manos la misión más noble. En este año, los invito a compartir su sabiduría con generosidad. Recuerden que en una casa salesiana se educa desde el corazón («amorevolezza»). Que sus palabras no solo transmitan ciencia, sino también valores y esperanza. Sean guías, sean luz y, sobre todo, sean testimonio de que el conocimiento, cuando se entrega con amor, transforma vidas.
Mis queridos Estudiantes; Los invito a tener una disposición de oro. Sus maestros están aquí para brindarles lo mejor de sí, pero el aprendizaje es un camino que requiere de sus pasos. Abran su mente y su corazón a todo lo que recibirán este año. Sean curiosos, pregunten, participen y, sobre todo, disfruten el proceso de aprender.
Estudien con alegría, porque al hacerlo, están cumpliendo la voluntad de Dios y construyendo su propio futuro. Que este año escolar sea un tiempo de crecimiento, de amistad y de mucha felicidad. Que María Auxiliadora, nuestra madre y maestra, nos cubra con su manto y nos guíe en cada paso que demos.
¡Bienvenidos a su casa! ¡Bienvenidos al Colegio María Auxiliadora!
Muchas gracias.
Pedro Valencia Marroquín
Rector